Resumen

En lugar de convertirse en instrumentos de democratización, tradicionalmente, los museos han agravado la separación entre iniciados y profanos, aumentando el sentimiento de autoexclusión de estos últimos. En general, el esfuerzo realizado para incluir a públicos no convencionales y hacerlos beneficiarios de su patrimonio es todavía muy precario.

Algunos museos vienen haciendo esfuerzos por cambiar esa imagen y convertirse en un elemento importante en los procesos de transformación social desarrollando programas, dentro y fuera de su recinto, para los sectores más vulnerables de la sociedad.

Dentro de esta óptica, en América Latina y el Caribe, cada vez más museos están realizando cambios significativos al respecto y están llevando a cabo políticas de desarrollo social en medios tan diversos como hospitales, barrios, calles de la ciudad o zonas rurales, y, en general, con sectores desfavorecidos. Están utilizando herramientas tan diversas como talleres, contadores de cuentos, espectáculos vivos, películas, bailes populares, conciertos, representaciones teatrales, encuentros con artistas y otros gremios. De este modo, se ha ido logrando un acercamiento al museo y un acompañamiento en la toma de conciencia y en los procesos de desarrollo de grupos sociales que hasta ahora han vivido al margen de los beneficios que ofrece la sociedad.

En este sentido, de lo que se trata en este trabajo es de la función social del Museo y de su confrontación con la realidad en donde está inserto, en este caso: América Latina y el Caribe.